Uno de los sueños más raros de mi vida fue cuando soñé con una serie de calles que se iban bifurcando en cruz. En la primera yo tomaba el camino de la derecha, en la segunda lo volvía a hacer. Al llegar al último cruce sin embargo giraba a la izquierda y me encontraba en la puerta de mi casa.
Al darme la vuelta veía que lo que para mi habían sido cruces eran en realidad giros sin opciones. ¿Mi cerebro me hacía apología del destino? Este sueño vino a significar un cambio en mi mentalidad y filosofía de l momento en el que encontraba, comencé a pensar en el destino como un abanico de posibilidades relacionadas entre si, que dan lugar una vez escogidas a otro gran abanico de decisiones. Pero lo cierto es que una vez escogidas y mirando la vista atrás la opción escogida era perfectamente predecible teniendo en cuenta patrones de comportamiento y estadística entre otros.
Este fue uno de los sueños más estupidos y que más me ha enseñado en toda mi vida. Por eso amigos sólo deciros que os permitais soñar, que es sano e imaginativo no hay límites físicos en los sueños.
L
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morriña en TV
Esta mañana me desperté con la esperanza de que mi nuevo día fuera a ser perfecto. Desayuno, me voy un rato al salón y enciendo la tele. Nada nuevo, basura matinal, programas dedicados a nada, a embobar a la gente, a amuermar a los niños y a hacer más que nunca que la tele sea la caja boba.
Fue tras ver que no había nada cuando apagué la tele y me compadecí de los niños de hoy. Antes, cuando nosotros éramos unos renacuajos sin más preocupaciones en la cabeza que cuándo bajábamos a jugar a la calle,alargar un poco la hora de irse a la cama por las noches, hacer que mamá nos comprara nuestras galletas favoritas o, simplemente, comentar el último e ingenioso comentario de Homer Simpson, las mañanas del fin de semana las teníamos plagadas de diversión antes de que nuestro día comenzara. Teníamos un sin fin de series para nosotros, en todos lo canales. La banda del Patio, Pipperan, Bola de dragón, los Pokemon, los Digimon, Chicho Terremoto, la Familia Adams ... santo cielo yo me lo pasaba en grande y lo mejor era que no acababa, nuestros padres nos tenían que despegar.
Lo mejor era que muchas de esas series no eran "nocivas" y no eran ni la mitad de hilarantes de las que hay ahora.
Ahora nuestros pequeños enanos tienen que elegir entre un insulso zappin, un mexicano que habla con los perros, la misa, la película de Danni DeVito que toque y, si tienen canales por cable, con seres llamados Jonas Brothers, Justin Bieber y demás seres que tanto benefician a la sociedad.
¿Qué podemos hacer nosotros? Reconfortarnos, tal vez, cerrando los ojos y reviviendo esos momentos en los que cuatro personajes animados nos hacían pasar los mejores momentos del fin de semana. Tal vez así, conectemos un poquito más con esos renacuajos que hemos sido y que nunca hemos tenido por qué dejar de ser.
7thsns
7thsns
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Des/ilusión
Ya no existen héroes ni princesas, la llama de la ilusión es cada vez más tenue en el corazón de los jóvenes. Ya no hay amantes que suban castillos, ya no hay revoluciones que gestar, ni reyes a los que deponer.
¿En que nos hemos convertido? ¿Qué ofrece esta sociedad que tan apropiadamente llamamos post-moderna?
¿Donde están los grandes cantantes cuando Melendi es nº1 en ventas? ¿Y los escritores? ¿Y los pintores?
Han muerto, son ceniza, polvo que en las entrañas de la tierra pugna por liberarse, por encontrar de nuevo esperanza e ilusión en los jóvenes. Precisamente de eso se trata de intentar ser nuevo cada día, ser especial, raro, estrambótico, caer en piezas de madrugada y recomponerse cada amanecer.
Amar, soñar y jamás dejar de querer, por muchos impedimentos que se impongan; no existen los celos, ni la rabia ni el odio, sólo personas que unen sus fuerzas en una enorme cadena que es capaz de aplacar la tullidez mental de nuestra generación.
Esa es la otra cara, hay gente que se mueve, que inspira a más que no deja de luchar, por todos ellos alzaré mi copa una vez más, porqué cada vez que uno cae, dos más levantamos el grito contra la estupidez, el sopor colectivo, y el terror. Por todo ello, a estas personas gracias por ser como sois. Unos bichos raros.
L
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